Historia

1.1. En el principio fue China…

Se sabe que los primeros tejidos elaborados a partir de la seda tuvieron origen dentro de esta milenaria cultura. Indicios históricos y arqueológicos comprueban con certeza que ya en el siglo 1300 antes de Cristo se utilizaba amplia y masivamente la seda.

En un primer momento, esta tela habría sido usada de manera exclusiva por los miembros de la Familia Imperial China, tanto como para su uso como para ser obsequiada en diferentes formas. Con el transcurrir de los siglos, se extendió el uso de la seda a gran parte de la sociedad china, pasando a ser este tejido el más característico y representativo de esta cultura. La seda comienza a utilizarse cada vez más, y esto hace que su producción aumente, extendiéndose hacia otras regiones asiáticas.

La seda pasa a ser, por sus cualidades estéticas inherentes, así como por su suavidad, un artículo de lujo para los comerciantes. Incide en la expansión del comercio de la seda, además de la belleza de la misma, el hecho de que sea un producto ligero y cómodo para ser transportado. De esta manera, la seda adquiere una importante demanda, transformándose en un elemento primordial del comercio internacional pre-industrial.

El primer indicio arqueológico concreto de este comercio internacional habría sido el descubrimiento de una fibra de seda en el cabello de una momia egipcia de la vigésimo-primera dinastía, alrededor del año 1070 antes de Cristo.

El comercio de la seda alcanzó lugares tan distantes como el Sub-continente indio, Oriente Medio, Europa y el Norte de África. Este comercio había logrado tal extensión que al conjunto de las rutas comerciales entre Europa y Asia se lo llegó a conocer como la Ruta de la Seda. El viajero más famoso que recorrió la Ruta de la Seda fue el veneciano Marco Polo, quien deja constancia de las maravillas que conoce a su paso por la misma en sus famosísimas crónicas de viaje.

Los emperadores de China trataron de ocultar en secreto el proceso de la sericicultura, con el objetivo de conservar el monopolio de su imperio. Aun así, la producción de seda llega a Corea alrededor del año 200 antes de Cristo, y para el año 300 después de Cristo, esta producción ya estaba casi netamente establecida en la India.

1.2. India

En la zona sur de India, se denomina a la seda Pattu o Resmi; y como Resham en Hindi. Sin equiparar el caso de China, la producción de la seda en la India cuenta con una historia de larga data que alcanza hasta nuestros días.

En aquella sociedad tan fuertemente polarizada, los trajes realizados con seda cumplían una marcada función de distinción social, ya que esta tela era de uso exclusivo de las clases altas, mientras que las clases bajas utilizaban meramente el algodón.

En la actualidad, la producción de la seda está fuertemente centrada en Bhoodan Pochampally, conocida precisamente como la Ciudad de la Seda, al sur de la india; y también en Banaras, al norte, para manufacturar ropa.

Un ejemplo de vestimenta que se elabora con seda es el sari, vestido tradicional usado por millones de mujeres en el Sub-continente indio.

1.3. Imperios Romano y Bizantino

El Imperio Romano conoció la seda, y también comerció con la misma. De hecho, se dice que durante el reinado de Tiberio, se promulgaron las leyes de suntuosidad, las cuales prohibían utilizar trajes y vestidos de seda. El atractivo de la seda pudo más, y las leyes no lograron prácticamente acatamiento.

La seda habría llegado a Europa en el año 550 d. C., a través del imperio Bizantino. Según la leyenda que circula al respecto, los monjes al servicio de Justiniano I consiguieron de contrabando huevos de gusanos de seda oriundos de Constantinopla y los ocultaron con destreza en cañas de bambú chinas. En la ciudad turca, los monjes habrían prestado atención al procedimiento a través del cual se elaboraba la seda. Desgraciadamente, los bizantinos mantuvieron el secreto que compartían con los chinos, proporcionándoles de hecho el monopolio de su manufacturación en Europa.

Los tejidos que se producían eran de la más alta calidad y estaban elaborados en telares de mano por tejedores expertos que se encontraban en el interior del complejo del palacio de Constantinopla. La tela así producida se usaba en la elaboración de las majestuosas túnicas imperiales y en las relaciones diplomáticas como regalo a mandatarios extranjeros. El resto se comercializaba por muy altos costos.

1.4. Europa Medieval

Los comerciantes venecianos negociaban frecuentemente con la seda, y esto redundó  en que los productores finalmente se asentaran en Italia. En el siglo XIII la seda italiana se había convertido en una excelente fuente de comercio. A partir de ese período, la seda producida en Como, en Lombardía, al norte de Italia, se ha estimado como la más valiosa en todo el mundo.

La seda de Italia adquirió tal nivel de  popularidad a nivel continental, que Francisco I de Francia convocó a los productores italianos a Francia para crear una industria local.

Posteriormente, Francia perdería las industrias que habían florecido, que cerraban en consecuencia de las emigraciones masivas relativas a las querellas religiosas.