Cultivo y producción

Al proceso consistente en criar gusanos de seda, aplicándoles un conjunto de técnicas para producir capullos, y a través de ellos, la seda, se lo denomina sericicultura.

Las diferentes técnicas para lograr la seda final, han ido variando a lo largo de los años, aunque no tanto como cabría esperar. La técnica china impera por sobre todas las demás.

La larva del gusano, de dos milímetros de largo, crece durante cinco o seis semanas alimentadas por hojas del árbol de morera, hasta alcanzar una longitud de entre 7 y 8 centímetros.

Las temperaturas circundantes no podrán bajar de los 20 grados centígrados ni superar los 35. En las grandes instalaciones industriales productoras de seda, se crían a más temperatura, con mayor grado de humedad para acelerar el desarrollo de los gusanos.

Se colocan en jaulas expresamente creadas para tal fin. Luego de la cuarta muda, el gusano general el capullo o crisálida con seda que emana de su labio inferior.

Para elaborar el capullo, se colocan fardos de ramas secas de morera. Ya que el proceso de metamorfosis de crisálida dura aproximadamente veinte días, a los diez los agricultores recogen los capullos, y mediante el vapor de agua ahogan al gusano y secan nuevamente al capullo.

Luego los capullos se colocan en agua caliente, a uno 90º y seguidamente empieza el devanado. Éste es ya un proceso industrial.

Hoy en día, hay más de treinta países productores de seda. Los más importantes de ellos son China, India  y Japón.