La seda
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“A su mujer Hélene le llevó de regalo una túnica de seda que ella, por pudor, no se puso jamás. Sí la sostenías entre los dedos, era como apretar la nada.” Seda, de Alessandro Baricco
La seda… Producto que evoca lujo, hedonismo, y delectación de los sentidos…
La seda… Prestigiosa fibra de origen natural fabricada nada más y nada menos que… Por gusanos.
Más precisamente, por las larvas del Bombyx mori, insecto conocido vulgarmente como gusano o mariposa de seda, y originario del norte de Asia.
Una larga historia, en la que nunca ha perdido su categoría ni su refinamiento, acompaña a la seda desde que el hombre la descubre y la utiliza para su provecho…
La belleza de esta materia prima natural del extremo Oriente sedujo y extasió a los viajeros europeos que, siguiendo las rutas comerciales abiertas por las cruzadas, durante la Edad Media, vieron en la seda posibilidades inmensas, de dinero y de poder.
Así fue cómo, inmediatamente, la seda se transformó en un artículo de lujo exótico, que comenzó a verse decorando las casas reales más exclusivas de Europa, así como vistiendo a los reyes, a los cortesanos y a los más encumbrados nobles.
Pero la historia de la seda se remonta hacia mucho tiempo atrás….
Hoy en día, pese a haber pasado muchos siglos ya desde que la seda llego a occidente, y por lo tanto habiendo perdido su exotismo primigenio, sigue siendo la tela más preciada…
¿Por qué?
Por sus características únicas, su suavidad inigualable al tacto, su brillo, y, primordialmente, su cualidad palpable de natural, que hace de la seda trozo de delicada esencia vital en estado puro.
Pero en concreto, y hablando en términos científicos, la seda es una fibra natural formada por proteínas.
Los Bombix mori, nuestros pequeños amigos productores de la seda, se crían en la actualidad en muchas regiones del mundo. Lo que se aprovecha de ellos es el capullo que recubre a su crisálida, compuesto por un largo filamento de seda, producido por estos insectos en su etapa de oruga al retraerse para la metamorfosis.